Todos podemos contar historias

Las historias de los clientes

Todos podemos contar historias

Cuando fui invitada a la Gran Convención Nacional de RE/MAX México en septiembre, escogí el tema de » Todos podemos contar historias» para mi exposición.

El tema lo identifiqué gracias a los clicks que les dan a mis historias mi querido Director Regional de México, Sergio Felgueres y Rocío Velasquez Directora de la Universidad RE/MAX México. Algo ven de interés que las comparten entre sus contactos. Así que aproveché y comencé a contar la historia que me conecta con México desde mi niñez para hacer un paralelismo entre la vida de un agente inmobiliario en el 1968,  mi papá y las historias que escribo diariamente.

Les cuento: En el 2008 hice un programa de mentoría inmobiliaria llamado SUCCEED junto a mis queridos José Aponte y Luis René García en Ciudad México. Era época de internet dial up, de celulares sin cámaras fotográficas y de las ventas inmobiliarias basadas en el mundo off. Una época sin distractores tecnológicos.

Desde mi mirada SUCCEED es el mejor programa creador de altos productores y de contenido para redes. En México, fue impartido magistralmente por mi querido maestro Ignacio Castillo y tiene la particularidad cuando lo llevas a cabo de manera activa, formas hábitos de éxito para trabajar en el sector sin mucho esfuerzo.

Hábitos como:

  • Seguimiento al cliente.
  • Crear horarios productivos.
  • Plan de llamadas diarias.
  • Manejo de objeciones de los clientes de manera profesional.
  • La creación de una base de datos orgánica.
  • Encontrar herramientas creativas para la carrera inmobiliaria.
  • Aprender a separar lo urgente de lo importante del trabajo diario.
  • Aumentar la  productividad en tu carrera.
  • Crear contenido para redes.
  • No ser agente secreto.
  • Aprendes a identificar y conocer el cliente meta.
  • A trabajar con posicionamiento geográfico y demográfico.
  • Sobre la importancia de llevar estadísticas diarias de tu negocio.
  • Y todo lo que un agente inmobiliario necesita para ser un alto productor

SUCCEED me ha regalado además las historias que escribo en mis redes y en el blog.

Todos los días hago un promedio de 20 contactos desde los distintos canales de comunicación de los clientes que de una manera u otra nos hemos conocido: WhatsApp, redes sociales, llamadas telefónicas, correo electrónico, visitas, reuniones de almuerzo, volantes, en las calles… Eso mueve el negocio para mantenerme activa, productiva y exitosa.

Con estos hábitos pude descubrir las objeciones más comunes que los clientes presentan, las cuales he ido convirtiendo en historias que escribo todos los días en mis redes. Estas objeciones las podemos ver en todos los países pues son objeciones humanas. Si las identificas te podrás dar cuenta de que todos podemos contar historias basadas en esas objeciones.

Y las historias?

Temas como «No doy exclusiva» , «Mi esposa quiere vender y yo no», «Tengo una amiga que me ayuda con la venta», » Mis padres no quieren vender»,» La importancia de los detalles al vender»,» No quiero letrero», » Saldé el préstamo»,» La importancia del letrero», entre otros, son productos de las llamadas diarias.

Estas historias contadas solo indican que hay un ser humano en búsqueda de ayuda en el proceso de vender y no sabe cómo hacerlo.

Ahí entra mi oportunidad de estar presente por medio a las historias en las vidas de los clientes y amigos.

Aprendí a humanizar las ventas, a salir de las paredes y títulos y a agradecer la oportunidad que me permiten los clientes de conocerles en su intimidad, a compartir su realidad económica, a convivir con su familia, aprender de su origen, llevarlos a su destino final, acompañarles en sus miedos y como si eso fuera poco, además a compartir sobre su estilo de vida. Un verdadero privilegio.

El trabajo de un agente inmobiliario es lograr ese contacto diario, conectar, mirar a los ojos, escuchar las historias vividas y plasmarlas para que no se olviden. Esa es la base de nuestro negocio.

Yo se, yo se. Las bases de datos se compran y los clientes se consiguen en redes. También se que puedo entregarle el trabajo a alguien para que haga los contactos y que mirar las paredes no me involucra emocionalmente. Eso es lo más fácil. Pero también es lo menos cercano y no me lleva a ningún lado.

Contar historias me permite tejer una red indestructible de amigos para toda la vida.

Mi historia en México

Luego de una charla previa sobre el estatus económico y político de México, solo pude atreverme a ponerlos a bailar para que se sacudieran un poco del tema anterior. Es lo que hacemos los dominicanos para subsistir: bailar. No fue mi mejor baile, pero ellos no lo saben!

Los primeros 3 minutos fueron necesarios lo aseguro, ✋🏽, pero luego comencé a contar la historia que me conecta con México, con el topo Gigio, con los chapulines, con la calle Chiapas 80 de la Colonia Roma y con un letrero sin teléfono que cambió la vida de mi familia.

Tampoco podía desaprovechar la oportunidad de presentarles el Kitipum de Juan Luis Guerra en tan hermoso escenario ubicado en el auditorio de la Universidad de Guanajuato.

Elizabeth Martínez, una dominicana en México contando historias!!

Gracias, gracias, gracias.

Aquí el video de la convención.