El negocio se cierra cuando se cierra.

El negocio se cierra cuando se cierra.

Es indudable que el negocio se cierra cuando se cierra. Esta expresión la tomo porque en nuestro negocio inmobiliario nada es seguro:ni captar, ni encontrar un cliente, ni vender, ni alquilar. Es un proceso que solo sabemos que el negocio se cierra cuando se cierra.

El 20 de abril del 2016 fui a tomar unas fotos fabulosas de un terreno en primera línea de playa. Negocio seguro!  Unos propietarios extranjeros que vendían sus inmuebles en RD y los representaban una prestigiosa oficina de abogados de Santo Domingo.

El terreno de 1714 m2 con una propiedad en ruinas que en su momento fue una casa familiar llena de diversión y recuerdos. En la actualidad solo quedan levantadas las paredes, pocas puertas , ventanas y rota la verja perimetral de acceso desde la calle.

El proceso de captación natural: Firma del titulo de propiedad, pasaporte y copia del plano catastral en proceso. Un precio atractivo para el mercado de la zona y comienza la promoción.

Investigando me indican que tiene mas de 3 años en venta y no han conseguido un cliente. Tiene la verja perimetral un letrero pintado a mano, uno de un agente del sector y otro letrero pintado en las paredes de la casa. Qué hago? Coloco mi letrero o no? Apuesto a mi! Poner el letrero con tantos otros no me garantiza nada. A promocionar por otro lado.

Desde ingenieros, colegas, clientes inversionistas. Nadie se interesaba. Comenzamos con una nueva baja del precio a los 6 meses. Nada en concreto. Solo unos 10 clientes interesados que al momento de investigar se salían del proceso. No entendía. Algo estaba pasando y lo iba a descubrir.

Unos residentes locales comenzaron a usar la propiedad como parqueo para visitantes, a vender frituras y a ocupar el inmueble. Desde bodas, actividades con inflables hasta fiestas privadas celebraban! Decían que eran los dueños. Ahí estaba parte del problema. Nadie quiere intrusos en las propiedades.

Por fin aparece una cliente.

El 20 de junio del 2017 recibo un WhatsApp solicitando la información necesaria para comprar: copia del título, plano catastral, pasaportes, fotos, información de los propietarios… todo lo que ayude a vender. En segundos lo envío todo y espero su respuesta.

Aparece un solapamiento de metros entre propiedades donde la mas afectada es el terreno que vendo. Uff. A llamar a los propietarios que no entienden como se trabaja en RD. “En Estados Unidos no aparecen esos problemas” me dicen.  Ellos no van a hacer ninguna inversión de arreglar documentos si la compradora no separa el inmueble con dinero.

La compradora, la ideal ya que conoce el sector, buena inversionista, la conocen los residentes y está dispuesta a pagar un precio atractivo, me indica que no va a dar ni un centavo si los documentos no están en orden. Comienza la danza de papeles, encuentros, procesos administrativos, jurisdicción inmobiliaria, mediciones de terreno, llamadas al agrimensor, acuerdos de pago, confección de contrato, fechas futuras… Se acordó en una reunión el 22 de julio del 2017 que en octubre todo iba a estar listo.

Doy el seguimiento prudente al agrimensor y los abogados para no dejar nada suelto. Según ellos, todo está en proceso.

Llega Noviembre, pasa Diciembre y los documentos aun no salen. En Enero me propongo firmemente hacer el cierre y comienzo a contactar a todas las partes. La compradora había desechado la compra. No se sentía segura por la tardanza de la entrega de los documentos. A levantar de nuevo el interés de compra pues ese cierre lo voy a hacer!

En el ínterin aparecen compradores con unos planes de pago rarísimos, con o sin dinero, sin conocerlo solo por la promocion en internet y lo quieren comprar. Otros interesados que entraron al inmueble, lo midieron, hicieron planes de construcción, propuesta de compra, pero nada en concreto.

Pero…

Ya de parte de los compradores tenemos a mano los documentos solicitados, pero… la propietaria no quiere venir a firmar a República Dominicana. Comienza la lucha para que le envíen el contrato a USA, que lo hagamos apostilladoque el consulado queda lejos, que no puede manejar, que está enferma, que lo consulta con los abogados, que nos esperemos un tiempo…  Vamos por marzo y la firma no llega. Mientras tanto, los invasores ocupan cada vez mas el inmueble.

Ahora con esta duda, la compradora dice que la única alternativa es la firma presencial o en su defecto un poder consular con alguien en el país. Ya vamos por abril y sigue una lucha de poder entre las partes que no entiendo. Mientras tanto yo bailando entre ambos clientes organizando fechas y buscando opciones para que se firme el inmueble lo antes posible. Por suerte tienen a alguien conocido en RD que puede servirles de apoderado. Ya hay luz al final del camino.

Sale a relucir que la propietaria puede venir el 30 de abril y firmar el 1ro de mayo. La abogada indica que su oficina está cerrada ese día por lo que no es posible. Luego la compradora se va de viaje, yo también,de nuevo la compradora,  yo después y luego la propietaria indica que viene y luego que no… una danza interminable que no permite el cierre. Mientras tanto, siguen ocupando el inmueble los residentes. Ese fin de semana se logró un acuerdo para que lo desocupen y la firma de un documento sellando ese acuerdo. Uff. Un problema menos.

Por finnnnnn!

El viernes 15 de junio todos los caminos llevaron al cierre. Nos encontramos todos los representantes de las partes, revisaron todos los documentos varias veces, correcciones finales del contrato, preguntas de ultimo minuto, dudas pero por fin, todos firmaron, se hizo el intercambio de documentos vs cheque y muchas risas, apretones de mano y a los dos años, un mes y 20 días, se logró el tan esperado cierre.

He prometido ir a ” Salitre” , mi restaurante favorito de Guayacanes a hacer un brindis por este cierre tan particular y largo. Un buen “Pescado frito estilo Boca Chica”, unos churumbeles recién preparados en el vecindario, un brindis por la gran experiencia y a disfrutar de una tarde tranquila.

El aprendizaje de todo este trayecto?

  • El negocio se cierra cuando se cierra. Ni un minuto antes ni uno después. Dejarlo caer no es opción.
  • El trabajo inmobiliario es con los humanos que quieren comprar o vender, no con el inmueble. Debo encontrar siempre la manera de satisfacer sus necesidades, entender sus miedos y tener respuestas a los mismos. Si no las conozco, buscar ayuda con quien si puede darlas.
  • El trabajo de un agente asesor no debe caerse por circunstancias externas sino buscar soluciones a esas circunstancias para vencerlas.
  • Mi trabajo es lograr que el propietario y el comprador se conozcan, lleguen a acuerdos de forma y fondo entre ellos y que felices cierren el negocio. No soy abogada, ni agrimensora, ni especialista en procesos consulares.
  • Siempre hay personas  que pueden hacer caer el negocio, pero si me contrataron para vender y encontrar un inmueble, debo terminar y dar el servicio a los que me contrataron. Ahí es que se puede decir que aparecen los clientes satisfechos.
  • Que #soyunaprendiz a pesar del tiempo en el negocio.

Tenía tiempo que no tenía tanto aprendizaje en un solo cierre. Creo que ha valido el esfuerzo.

Negocio cerrado!

Elizabeth